Todos nos hemos mordido la mejilla alguna vez.

Suele ocurrir mientras comemos, hablamos o simplemente por un movimiento desafortunado al masticar.

Normalmente es algo puntual.

Molesta unos segundos y se olvida.

Pero hay personas a las que les ocurre una y otra vez.

Siempre en el mismo sitio.

Siempre en la misma zona.

Y llega un momento en el que empiezan a preguntarse:

«¿Por qué me pasa siempre aquí?»

La realidad es que cuando una persona se muerde repetidamente la mejilla en la misma zona, muchas veces no es casualidad.

La boca suele estar intentando decirnos que algo ha cambiado.

Cuando deja de ser un accidente

Una mordedura ocasional es completamente normal.

Pero cuando ocurre varias veces al mes, o incluso varias veces a la semana, merece la pena prestarle atención.

Porque la repetición suele indicar que existe una causa que favorece que esa zona quede atrapada constantemente entre los dientes.

Y esa causa no siempre es evidente para el paciente.

La mordida cambia más de lo que pensamos

Existe la idea de que la mordida permanece igual toda la vida.

Sin embargo, los dientes pueden sufrir pequeños cambios con el paso de los años.

Desgaste.

Movimientos dentales.

Pérdidas de piezas.

Empastes antiguos.

Cambios funcionales.

Todo ello puede modificar ligeramente la forma en que los dientes encajan.

Y a veces basta un cambio mínimo para que una zona de la mejilla empiece a quedar atrapada durante la masticación.

Un diente puede ser el responsable

En algunos casos el origen está en una pieza concreta.

Un diente que se ha desplazado.

Una cúspide más prominente.

Una restauración que modifica ligeramente la anatomía.

O incluso una pequeña fractura que cambia la forma de contacto.

El paciente suele pensar que el problema está en la mejilla.

Pero muchas veces la causa está en el diente que la está atrapando.

El desgaste también influye

Cuando los dientes se desgastan, la mordida puede cambiar progresivamente.

El organismo intenta adaptarse.

Los músculos se adaptan.

La mandíbula se adapta.

Pero en ocasiones aparecen pequeñas alteraciones funcionales.

Una de ellas puede ser precisamente la mordedura repetitiva de la mejilla.

Por eso este síntoma a veces aparece junto a otros como:

  • Bruxismo.
  • Tensión mandibular.
  • Dolor muscular.
  • Sensación de que la mordida ha cambiado.

La cicatriz que se convierte en un círculo vicioso

Hay otro aspecto interesante.

Cuando una persona se muerde repetidamente una zona, esa mucosa puede inflamarse ligeramente.

Y una zona inflamada ocupa más espacio.

Eso hace que resulte todavía más fácil volver a morderla.

Se genera entonces un círculo vicioso:

Mordedura → inflamación → nueva mordedura → más inflamación.

Y así sucesivamente.

No siempre duele, pero puede afectar a tu calidad de vida

Muchas personas no consultan porque no consideran que sea un problema importante.

Sin embargo, morderse constantemente la mejilla puede resultar muy molesto.

Algunas personas modifican la forma de comer.

Otras mastican más despacio.

Algunas desarrollan pequeñas heridas recurrentes que nunca terminan de cicatrizar completamente.

Y todo ello afecta al confort diario.

Cuándo conviene revisarlo

Es recomendable realizar una valoración cuando:

  • Te muerdes siempre la misma zona.
  • Ocurre con frecuencia.
  • Existe una herida que reaparece constantemente.
  • Notas cambios en la mordida.
  • Hay desgaste dental.
  • Presentas antecedentes de bruxismo.
  • Sientes que los dientes ya no encajan igual que antes.

En estos casos suele existir una causa concreta que merece ser estudiada.

La mejilla suele ser la víctima, no la culpable

Cuando una persona se muerde siempre en el mismo sitio, el problema rara vez está en la mejilla.

La mejilla simplemente está sufriendo las consecuencias de un cambio que se ha producido en otra parte del sistema.

En Clínica Dental GO analizamos la mordida, los dientes, la función mandibular y los hábitos del paciente para identificar qué está provocando estas mordeduras repetidas.

Porque muchas veces una pequeña molestia repetitiva es la primera pista de que la boca está funcionando de forma diferente a como lo hacía antes.

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